Coaching ejecutivo · Liderazgo · Transiciones profesionales

Hay momentos en que seguir haciendo más de lo mismo deja de ser una respuesta.


Acompaño a líderes y profesionales a leer mejor lo que está ocurriendo en su rol, ampliar alternativas y traducir esa comprensión en decisiones, conversaciones y acciones concretas.

Una silla junto a un ventanal, con luz de la mañana

+4.000 horas de coaching, facilitación y formación · Coach Ontológico formado en The Newfield Network · Coach en Generative Leadership · Procesos individuales y de equipos.


Cuándo puede servir

Un nuevo rol o más responsabilidad

El cargo cambió y la forma de ejercerlo todavía no.

Relaciones que se han vuelto difíciles

Influencia, feedback, límites o conversaciones que se vienen postergando.

Dudas sobre el propio estilo

La necesidad de revisar el impacto que se está produciendo y cómo se ejerce el liderazgo.

Una transición o una decisión relevante

Redefinición profesional, cambio de rumbo o una decisión que no termina de tomarse.

Desgaste, aunque todo funcione hacia afuera

Cuando los resultados están, pero el sentido o la energía no.

Autoliderazgo, presencia, relaciones, conversaciones, decisiones, compromisos y acción.


Trabajo con la persona que existe detrás del rol.

Un desafío profesional rara vez toca solo el trabajo. Puede poner en juego identidad, confianza, relaciones, miedo, expectativas, propósito o sentido. El coaching puede entrar en esos territorios cuando forman parte de lo que se está viviendo, sin perder su orientación hacia la conciencia, la elección y la acción.

No se trata de decirte qué hacer. Se trata de ampliar desde dónde puedes elegir qué hacer.

Sobre esto escribí: Entre lo que ocurre y cómo respondemos

Cómo funciona

Cada proceso se ajusta a la persona y al momento. Esta es la estructura que suele sostenerlo.

Uno

Conversación inicial

Comprender la situación y evaluar si tiene sentido trabajar juntos.

Dos

Definir el foco

Acordar qué se quiere observar o desarrollar y qué señales indicarían avance.

Tres

Explorar

Reconocer patrones, relaciones, interpretaciones y posibilidades.

Cuatro

Actuar

Convertir descubrimientos en conversaciones, decisiones y compromisos concretos.

Cinco

Aprender y cerrar

Observar qué se movilizó y qué prácticas conviene sostener después.

Formato habitual: entre 6 y 10 sesiones de 50 a 60 minutos, a lo largo de 3 a 6 meses, presencial o virtual. Cuando aporta valor, se incorpora assessment o feedback de terceros.

Coaching dentro de organizaciones

El coaching también se contrata desde el área de Personas, como intervención propia o integrada a un programa de liderazgo o transformación. Puede ser individual, para ejecutivos y líderes en roles críticos, o de equipo, cuando lo que necesita moverse es la manera en que un grupo conversa, se coordina y se compromete.

Cuando la organización contrata el proceso, el propósito y los criterios de avance se alinean con ella. El contenido de las sesiones se mantiene confidencial. Esa distinción se conversa al inicio, con todas las partes, y es lo que permite que el proceso funcione.

Pedro Ibieta sentado, escuchando

Preguntas que suelen aparecer

¿Esto es lo mismo que terapia?

No. El coaching trabaja sobre observación, aprendizaje, decisiones, relaciones y posibilidades de acción, y no reemplaza la psicoterapia ni un tratamiento clínico. Cuando una situación requiere otro tipo de acompañamiento, corresponde reconocerlo y derivar.

Si lo paga mi empresa, ¿qué se comparte?

El propósito y los criterios de avance se acuerdan con la organización. El contenido de las sesiones no se comparte. Esa distinción se conversa al inicio con todas las partes.

¿Cuánto dura un proceso?

Habitualmente entre 6 y 10 sesiones de 50 a 60 minutos, a lo largo de 3 a 6 meses, presencial o virtual. No es un paquete cerrado: el ritmo se ajusta al proceso.


Todo proceso empieza por una conversación.

Una primera conversación para entender qué estás viviendo y evaluar juntos si tiene sentido trabajar. Sin costo y sin compromiso.

Conversemos